Ricardo Anaya en el ITAM: la parábola del equilibrista

Ricardo Anaya, presidential candidate for the National Action Party (PAN), a part of the leading coalition “For Mexico in Front”, speaks during a meeting with businessmen in the wealthy municipality of San Pedro Garza Garcia, on the outskirts of Monterrey Mexico April 11, 2018. REUTERS/Daniel Becerril

Durante su participación en una universidad de la cual han emanado altos funcionarios de los gobiernos neoliberales del PRI y PAN, Anaya resaltó algunas virtudes de su contrincantes tras hacer propuestas concretas de cómo rastrear el dinero del gobierno.
Por Manuel Hernández Borbolla

La metáfora bien pudiera aplicarse al caso de México: un país al filo del abismo. Quizá por ello, Ricardo Anaya se visualiza a sí mismo como un equilibrista, según reconoció el candidato de la coalición Por México al Frente durante un acto de campaña ante alumnos del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). Una universidad envuelta en la polémica, al ser identificada como semillero de la actual élite política que ha controlado el destino del país en las últimas décadas.

Al final de su charla, Anaya relató la anécdota de Charles Blondin, famoso showman francés reconocido por realizar espectaculares caminatas por la cuerda floja, en uno de sus muchos intentos por cruzar las imponentes cataratas del Niágara.

“Este señor Blondin, en una ocasión iba a hacer algo que nunca había intentado. Iba a cruzar las cataratas del Niágara y estaba especialmente preocupado y nervioso, porque ahí el viento sopla fuertísimo y el agua cae con enorme presión, por lo que en caso de caer, es imposible sobrevivir. Además se despide mucha brisa y el cable está mojado y por lo tanto resbaloso”, relató el candidato de la coalición PAN-PRD-MC.

¿Sí crees que voy a poder llegar al otro lado?, le preguntó Blondin a su asistente y promotor artístico, un chaparrito con sombrero de copa, llamado Harry Colcord, quien auguraba con absoluta confianza el éxito de su compañero.

“Como él nomás organizaba los eventos, le dice, pues claro que sí. Estoy seguro y absolutamente convencido de que vas a cruzar”, contó Anaya. ¿Estás seguro?, cuestionó Blondin a su asistente una vez más.

Colcord estaba tan convencido de la proeza de su socio, que, según el relato del joven candidato presidencial, dijo no tener ninguna duda. “Y tú tampoco debes tenerla, así que no te rajes, échale pa delante”, respondería el chaparrito al famoso equilibrista.

“Se cuenta que Blondin se le queda viendo y le dice: vamos a hacer algo que nunca hemos intentado. Tú estás chaparrito, flaquito, yo te voy a cargar en mi espalda y qué te parece que cruzamos los dos hasta el otro lado. ¿Qué creen que dijo el chaparrito?”, preguntó Anaya a un abarrotado gimnasio del ITAM.

“¡Que no!”, respondieron los alumnos que presenciaron la exposición del candidato presidencial del PAN.

“¿Cómo que no? Ahí están Blondin y Harry”, respondió Anaya, mientras mostraba en una pantalla gigante una imagen del equilibrista cargando a su socio en hombros. “Para mí esa imagen dice muchas cosas: es confianza, solidaridad, congruencia, que coincida lo que decimos con lo que hacemos, porque está muy fácil decir, sí te apoyo, sí confío en ti, pero el reto es demostrarlo”, agregó.

“Pero sobre todo, esa imagen es trabajo en equipo, y yo estoy convencido de que México puede vivir una transformación extraordinaria si lo hacemos juntos. No creo que un solo hombre pueda cambiar al país”, dijo el panista al término de su participación.

Fue así que Ricardo Anaya pronunciaría la parábola del equilibrista. Una metáfora de cómo el candidato del PAN visualiza su propia campaña presidencial: un joven caminando sobre la cuerda floja, al filo del precipicio, con el país sobre los hombros, tratando de llegar sano y salvo al otro lado del abismo.

Ante un auditorio abarrotado por jóvenes estudiantes del ITAM, institución orgullosa de haber formado a secretarios de Hacienda y políticos del más alto nivel durante los gobiernos neoliberales emanados del PRI y PAN, Anaya comenzó su discurso hablando sobre desigualdad, como si quisiera dar continuidad a la propuesta de subir el salario mínimo a 100 pesos diarios, según señaló horas antes, durante su conferencia mañanera.

Aunque hablar de desigualdad en una de las universidades más elitistas del país podría resultar paradójico, según advertían algunos tuiteros, el panista lucía cómodo. Ahí estaba el queretano, arropado por personajes identificados con la institución, como Santiago Creel, su principal asesor político y quien fungiera como director del departamento de Derecho del ITAM. También estaban presentes dos egresados del ITAM como parte del equipo de campaña de Anaya: el panista Fernando Rodríguez Doval, responsable de comunicación, y el exfuncionario del gobierno capitalino, Salomón Chertorivski, encargado de coordinar toda la propuesta temática de la coalición PAN-PRD-MC, y quien resultaría el más aplaudido.

Durante su exposición, Anaya se comrpometió a incluir a “muchos itamitas” en su administración en caso de ganar la elección presidencial, e incluso dijo querer reclutar al alumno encargado de dar el discurso de bienvenida.

Quiero ser presidente de México para hacer el cambio profundo que nuestro país necesita (…) lo quiero hacer con esta generación de jóvenes y lo quiero hacer, se los digo de manera genuina, con muchos itamitas en el gobierno”, señaló Anaya.

El panista ofreció su diagnóstico sobre el país en materia de pobreza, empleo, inseguridad y corrupción. También habló de la disrupción tecnológica que se avecina y criticó que Andrés Manuel López Obrador pretenda construir al menos dos refinerías cuando, según estimaciones referidas por Anaya, para 2024 el costo de los autos eléctricos será igual al de los automóviles que requieren gasolina, lo cual haría inviable dicha propuesta.

Pero a pesar de sus críticas contra “ya saben quién”, Anaya volvió a emular algunas de las propuestas planteadas con anterioridad por el tabasqueño, tal como reformar el artículo 108 constitucional para poder juzgar al presidente de la República en funciones. Una propuesta que ya abanderan algunos diputados del PRI en los últimos meses del sexenio de Enrique Peña Nieto, con el candidato de la continuidad ubicado en un tercer lugar de las preferencias electorales.

También propuso prohibir que el gobierno realice operaciones con dinero en efectivo, para evitar casos como el de la maleta de Javier Duarte en 2012, además de usar tecnología blockchain para rastrear el destino de los recursos federales, dar muerte civil a los funcionarios corruptos para evitar que desempeñen otro cargo público e impulsar una Fiscalía General independiente.

Las palabras del candidato blanquiazul parecían encontrar una resonancia favorable entre el auditorio, a pesar de que algunas preguntas realizadas por alumnos, intentaban ponerlo en un predicamento. Así ocurrió cuando le pidieron que destacara una virtud de sus adversarios en la contienda presidencial.

“Todos tienen virtudes. Luego en la política, de repente nos ciclamos, como si todo fuera pelearse.

De Margarita, creo que es una mujer sensible. De López Obrador es un tipo muy perseverante”, dijo el panista mientras el público soltaba la risotada.
“De José Antonio Meade, sin lugar a dudas, su mayor virtud es ser egresado del ITAM”, añadió Anaya.

Pero de entre el público alguien le pidió que hablara también de Jaime Rodríguez, el Bronco, quien sorpresivamente fue incluído como candidato presidencial de último minuto gracias a una polémica resolución del Tribunal Electoral, misma que todavía puede ser revertida por el INE.

“El Bronco es entrón y es valiente”, dijo Anaya. “Le va a poner sabor a la contienda”, añadió en tono ligero, como si no le preocupara la incursión del actual gobernador de Nuevo León en la pelea presidencial.

El panista continuó con su exposición sobre los problemas del país citando números y mostrando imágenes durante su presentación, un estilo que le hace único entre el resto de los políticos mexicanos, acuñando un discurso muy técnico, ideal para espacios académicos, pero de difícil acceso para sectores populares.

Lo que nunca contó Anaya, fue si Blondin y Colcord habían logrado cruzar las cataratas del Niágara sobre la cuerda floja.

Intrigado por el final de aquella historia del equilibrista y su socio, decidí buscar información en Google. Después de todo, esta crónica sobre campañas políticas requería también un buen final. Cuál fue mi sorpresa al descubrir algunas imprecisiones en el relato de Anaya. Por ejemplo, el hecho de que Blondin ya había cruzado en solitario y varias veces las cataratas del Niágara antes de hacerlo con su amigo sobre los hombros, según un artículo del sitio web de Instituto Smithsoniano.

Pero la imprecisión no resta importancia al trasnfondo de la historia, aunque sí, un poco del dramatismo narrativo con el que Anaya mantenía cautiva a su audiencia del ITAM.

Al final, Blondin y Colcord rompieron algunas cuerdas en su espectacular intento, pero lograron cruzar.

¿Logrará Anaya cruzar el abismo que lo separa de la presidencia de la República? ¿Podrá el joven queretano mantener el equilibrio sobre esa cuerda floja en que se ha convertido el actual proceso electoral (en medio del pleito entre el INE y el Tribunal Electoral)? ¿Tendrán los mexicanos suficiente confianza en el candidato del frente PAN-PRD-MC como para subirse sobre sus hombros y arriesgar la vida en una acrobacia mortal?

Son preguntas que los mexicanos habrán de responder en la elección del 1 de julio de 2018 a Ricardo Anaya, el equilibrista.

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