Soldados caídos

Parte de Novedades
“No es la gloria personal, quien cumple con su deber si no la misión de los caídos en acciones colectivas”

Desde que en diciembre del 2006 dio inicio la guerra contra el narcotráfico, declarada por Felipe Calderón, y hasta ahora, han muerto mas de 500 soldados de diferentes armas, según datos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Del total de estas muertes, mas 250 fueron por arma de fuego en enfrentamientos con los narcotraficantes en diferentes estados del país, 120 a causa de accidentes vehiculares y 60 en accidentes aéreos.

Los otros 100 casos en ejecuciones y en accidentes de muy diverso tipo. En estos años, en los 16 estados con más bajas para el Ejército, Tamaulipas ocupa el primer lugar, le siguen Sinaloa, Michoacán, Guerrero, Nuevo León, Chihuahua, Sonora, Jalisco y Puebla. Luego vienen Durango, Veracruz, Zacatecas, Coahuila, San Luis Potosí, Oaxaca y Baja California.

El 2010 es el año con más caídos, cuando sumaron 89, y el más bajo 2016 con sólo 24 soldados muertos. En el presente sexenio, el año del mayor número de caídos fue el 2013 con 44.

En razón de su rango han muerto mas soldados, cabos, sargentos segundo y tenientes. El número de los soldados caídos contrasta contra los más de 200 mil asesinatos que han tenido lugar en los seis años del gobierno de Calderón y los primeros cinco años de Enrique Peña Nieto. Son ya 11 años de guerra.

Rubén Aguilar Valenzuela, especialista en Comunicación Social, cometa que “la estrategia de guerra que inicia Calderón la hizo suya Peña Nieto. La única diferencia es que el primero la convirtió en el tema central de su comunicación y el segundo nunca ha hecho referencia al mismo”.

Especialistas en el tema insisten en la necesidad de retirar al Ejército de esta guerra. Esa no es su función y no está preparado para la tarea. Se requiere que la Policía Federal, la Gendarmería y los cuerpos de seguridad de los estados se hagan cargo de la lucha contra el narcotráfico. El Ejercito, añaden, se debe retirar de manera gradual y escalonada en el marco de un plan.

En ese mismo lapso deben construirse instituciones policiacas sólidas, robustas y equipadas. Éste es el único camino sensato. Urge fijar un tiempo claro y preciso que no se ha hecho, para que el Ejército se retire y sea sustituido por los Cuerpos de Seguridad federal y estatal. Mientras esto no se haga y acuerde con los gobernadores ese tiempo, el Ejército seguirá en la calle y los soldados cayendo. Y, además, el crimen organizado sentando cada vez más sus reales en el país.