La iniciativa

Frente a un nuevo proceso electoral, Oaxaca deberá contar, y pronto, con una nueva Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales del Estado de Oaxaca, considerando que por ahora no tenemos luego de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación la invalidara en octubre de 2015, por contener una serie de irregularidades, por darse en un proceso viciado y desaseado aquella noche del 9 de julio de 2015 y que pasó de sueño guajiro a pesadilla.

Así, en un santiamén hubo que sacar agua del pozo. El Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO) para cumplir con la reforma al artículo 41 constitucional, que obliga la paridad de género en las candidaturas, que no estaba contemplada en la reglamentación anterior, y que había sido desechada en 417 municipios que se rigen por sistemas normativos internos, esto gracias al impulso de algunos integrantes del gabinete de Gabino Cué, de cuyo nombre y acción siempre nos estaremos acordando porque ahí están para la historia y que hoy son paladines de la democracia.

El IEEPCO propuso una serie de lineamientos de paridad de género 2015-2016, criterios generales a fin de garantizar una participación numérica igual entre candidatas y candidatos en los cargos de elección y que fueron aprobados el 8 de febrero de 2016.

Entre sus “bondades”, porque no solo incluía paridad horizontal y vertical, también propuso criterios de verificación para el registro de candidatos y candidatas, y una metodología para su registro. Ello provocó algunos jaloneos previos, incluso las afirmaciones de partidos políticos: 1) que las mujeres no quieren participar, 2) que las mujeres no estaban preparadas, 3) que de plano no había mujeres. Lamentaban mucho, decían algunos, alzarle la mano como candidatas a personas que sacarían de sus cocinas y dejarían fuera a señores que habían trabajado mucho por ser candidatos. Ni modo, las cosas cambiaron.

Hoy los partidos y el IEEPCO, más que sensibilizar a las mujeres de participar tienen que sensibilizar a los hombres, porque la paridad es una realidad constitucional y tiene que ser una realidad en los hechos. Así de simple.

Al final más o menos todos cumplieron. Lo más difícil, como era de esperarse, sucedió un día después. Hoy, hay al menos 20 conflictos postelectorales cargados de misoginia aberrante en igual número de municipios.

Hasta en Xoxocotlán, la planilla del hoy presidente municipal Alejandro López Jarquín, registró una especie de fantasma porque simplemente no se ha presentado a tomar posesión de su cargo, una mujer que tendrá sus razones para no presentarse y que se llama Lilia Sánchez Trujillo; la pretensión, es desconocer a la suplente, Guilmay Reyna Guzmán Riaño, e incluir seguramente a un varón afín a sus intenciones, según nos dicta el “sospechosismo”. Negativa y berrinche que tendrá que cumplir tras la resolución del Tribunal Estatal Electoral quien ya le ordenó tomar protesta a la suplente.

Ya lo decían las feministas antes y durante el proceso electoral 2016 las mujeres gobernarán a golpe de sentencias.

Aunque todos los conflictos son absurdos e intolerantes, arcaicos, pero sobre todo retrógrados, como el caso de San Juan Cotzocón, donde todo indica no hay vuelta atrás, y aunque no le guste al munícipe Juan Carlos Aquino Santibáñez, deben operar y bien cuatro regidoras, que ni modo tendrán que vivir con medidas cautelares, por si acaso. Son tan malos unos como otros, esos presidentes municipales que rayan en la violencia feminicida.

Eso de señalar que las “incluyeron de relleno” para cumplir con el IEEPCO y no para gobernar, es realmente preocupante por el grado de machismo político que existe en Oaxaca.

Este jueves, aún movido por el impulso frenético del 8 de marzo, el gobernador Alejandro Murat Hinojosa presentó ante el Congreso local una iniciativa para la No Discriminación de las Mujeres en el Ámbito Político, una respuesta, sin duda, ante lo que hoy viven las mujeres por el machismo y misoginia de munícipes y caciques arcaicos.

En su discurso, Murat reconoce que las mujeres viven desigualdad y violencia de género, mismas que vulneran los derechos humanos y cuestionan la legitimidad de la democracia, y plantea como solución a la pobreza y marginación la transformación a la igualdad.

En su mea culpa, propone como dice, “anticipadamente a quienes quieran acusarnos de demagogia, evaluar anualmente a través de ustedes (Legislativo) y de la sociedad civil, en el marco de la conmemoración del 8 de marzo, los logros del gobierno en este ámbito”.

Por un lado, sin duda, la iniciativa que deberá ser aprobada en lo breve, tal vez junto con la Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales, será una garantía de no impunidad, porque a diferencia de la que fue aprobada en el Senado esta misma semana, se prevé que en la de Oaxaca esté bien sustentada, además de que ya tiene algunas consideraciones de castigo, mínimas, pero al fin castigos, para esos ediles que tristemente, por decir lo menos, se quedaron en el pasado.

Porque el machismo, hacer valer la supuesta supremacía del varón, creer que las mujeres no tienen derechos, la misoginia y sus consecuencias aberrantes que tienen en la tumba a 26 mujeres en la era de Murat, son sinónimo de atraso social, de falta de educación y claro de hacer preservar las costumbres que dañan la integridad y la vida de las personas, y aunque el sistema de gobierno no tiene la llave completa para la transformación, tiene la mayor responsabilidad para el cambio sustantivo.

No se equivoca Alejandro Murat cuando dice que la violencia machista amerita menos palabras y más acciones y cuando plantea la erradicación del discurso tradicionalista acerca de lo femenino. Pero, sobre todo, cuando plantea, entre otros derechos, la educación como una realidad.

Cierto, este 8 de marzo, se entregaron reconocimientos a 13 artistas nacidas o formadas en Oaxaca, mujeres que han trascendido las fronteras de ideológicas del no se puede para conquistar sus sueños y son hoy referente para las generaciones que vienen detrás y que han puesto su futuro en las artes.

En la Sesión Solemne de Cabildo, la regidora de Igualdad de Género y Derechos Humanos, Bárbara García Chávez, planteó la educación como el mecanismo de las oportunidades y cambio para las mujeres.

Una ceremonia llena de emotividad cuando las 13 artistas fueron arropadas por el reconocimiento del gobierno municipal que sí les dijo, en un facsímil de la cédula real expedida por Carlos V en 1532, que son Ciudadanas Distinguidas. Gran trabajo realizado por la Comisión de Igualdad del gobierno de la ciudad de Oaxaca.

Por último, me preguntaron varias personas que, si en la Secretaría de las Artes y la Cultura de Oaxaca no habrá presupuesto para realizar un acto, porque la representante del gobernador Murat, Ana Isabel Vásquez Colmenares, se colgó de la ceremonia solemne del gobierno de la ciudad para hacer su propia entrega de reconocimientos a las mismas 13 artistas que reconoció el gobierno de Oaxaca de Juárez.

El hecho fue ampliamente comentado por quienes asistieron al evento, entre el funcionariado, que vieron con pena lo sucedido.